20.11.19

Diversas maneras de apretar el cinturón

El genial OLI nos decía en el año 1977 que todo seguía igual. Ahora ya no, ahora ya está todo peor. Son los años.

—Todo sigue igual. Los que antes nos metían en cintura, ahora nos aprietan el cinturón.

Tengo intermitencias. Como los coches viejos

Me estoy haciendo cada día un poco más vieja de cabeza. 

A veces me apago y a ratos me enciendo, como un intermitente. 

He dejado gente y vivencias tras de mí. 

Todo con la idea de seguir creciendo. A golpes de luz.

Eres independiente político o independiente económico?

Las opiniones sensatas son siempre independientes de su fondo, son personales. Pero las opiniones de los medios de comunicación pueden no ser tan independientes como deberían. Dependen de a quién le deben palabra y favores. Perich nos advierte de las dependencias, en el año 1970. Sí, ha llovido mucho.

Hablan de tabaco o de sexo?

Este anuncio de tabaco de la marca Chesterfield apela a la masculinidad, pero en términos que pueden llevar a engaño. ¿Sólo habla de placer fumando, con el tabaco?

¿Te gusta tu placer grande?
Satisfacción con el tamaño del hombre. Limpio, liso, fresco.

De acuerdo, era Frank Sinatra.

19.11.19

¿Tienes miedo al shock del futuro? Depende de vosotros

En el año 1973, cuando yo todavía era Aprendiz de Tercer Año de Fotograbador y en España había una dictadura empecé a leer el libro “El Shock del Futuro” de Alvin Toffler. Por entonces yo tenías todo el futuro por delante, incluso el libro, el oficio y mi vida. Hoy, 46 años después lo ha vuelto a recoger de mi biblioteca y me lo he encontrado marcado, subrayado, lleno de datos estadísticos que ya casi no sirven pues 46 años hablando del futuro son muchos, pero lleno también de ideas y aseveraciones que siguen vigentes.

El futuro no es algo a lo que se pueda llegar en medio siglo. Porque el futuro somos nosotros, somos nuestra forma de pensar. Y si retrocedemos hasta los romanos, hace 2.000 años, vemos que tampoco hemos cambiado mucho. Bebían cerveza, tenían esclavos, creían que eran demócratas e incluso tenían un Derecho Romano del que seguimos fijándonos nosotros. Ellos tampoco pensaban en el futuro, pero de pensarlo hubieran imaginado que 2.000 años después el mundo sería muy diferente a como realmente es. ¿Quieres intentar imaginarte el mundo en el año 4.040? Pues seguro que seguirán bebiendo cerveza.

Los de mi generación somos unos suertudos, y nunca antes una generación ha sido capaz de vivir en su corta vida tantos cambios y tan profundos. Yo nací en una ciudad donde mi piso no tenía agua corriente en el WC ni ducha o lavabo, sin calefacción y con una radio que para escucharse había que cruzar el salón con cables que iban por los techos. El pueblo de mi padre al que íbamos de vacaciones dos semanas en agosto tras 10 horas de tren no tenía luz en las viviendas ya entrados en 1960 y estoy hablando de Soria y no de ningún país raro.

Fui de los primeros que utilizaron en su oficio ordenador e internet, ahora me cuesta menos tiempo ir a New York que a San Esteban, y sigo pensando que leer libros en papel es muy interesante aunque pueda ver decenas de películas en cualquiera de mis televisores y a cualquier hora del día, mientras veo un programa de televisión de la última semana solo con pedírselo al mando.

Hoy ya no tengo casi futuro por delante, aunque me aferro a seguir viendo cosas que no soy capaz de imaginar. Todavía. El shock del futuro es no saber adaptarse, no admitir que somos nosotros, las personas, la que escribimos bien o mal, las que tenemos razones para tener razón… o para perderla.

Así que vosotros, los jóvenes, tranquilos, el futuro será maravilloso o una mierda. Depende de vosotros.

¿A qué quieres trabajar si tienes más de 45 años?

Está claro, lo decía Perich en su libro Autopista, si tienes más de 45 años los trabajos que puedes hacer son ya pocos. Y nos daba una lista para elegir. Millonario, Presidente, Papa, Rey o Emperador. Curiosamente todos empiezan con mayúscula. 

Tras las sentencias ¿Cómo nos miran desde Europa?

Las sentencias judiciales nos están escribiendo la política de la España del siglo XXI en esta década, lo cual es entre muy malo y peor. No porque no tenga que ser así si se cometen felonías contra el Estado que somos todos, sino por lo que representa de gran fracaso del Sistema en España.

Las sentencias contra políticos acusa y castiga a personas concretas que han realizado actos ilegales y se puede probar. Pero los silencios son tremendos, pues hay actos que sin duda tienen que ser conocidos por muchos para que se puedan realizar. Junto a los culpables de banquillo hay muchos culpables de silencios que también actúan contra el sistema y han salido de rositas.

Quien tiene un puesto responsable también lo es de vigilar y no sonreír y menos aplaudir, cuando las cosas no son correctas. Culpables muchos. Aunque ahora lo estemos pagando todos, pues la factura del total de la comilona contra la democracia real la tendremos que pagar entre todos. ¿Qué pensarán en Europa de España tras estas sentencias contra el PP o el PSOE?