España es uno de los países con mayor consumo de cocaína, lo cual acarrea unos cuantos problemas que, de momento, no estoy viendo que nadie trate de solucionar en serio.
Estaba leyendo un libro en el que se daban datos bastante interesantes sobre la repercusión del alcoholismo en la economía rusa. En primer lugar, el efecto del alcohol afectaba a un 10% de la productividad, causaba miles de muertos e ingentes gastos en sanidad. Cuando intentaron solucionar el problema, basándose en la prohibición el efecto fue aun peor, ya que comenzaron a beber otras bebidas más fuertes, se incremento la presencia del mercado negro, el estado percibió muchos menos impuestos y el gasto fue mayor.
La primera regla que tenemos que entender es que NO se puede prohibir el consumo de nada. No se puede arrancar un árbol podando las ramas. Si la gente quiere consumir va a hacerlo. La sociedad tiene sus mecanismo para que alguien que dispone de un bien se lo ofrezca a quien lo quiere. La diferencia es que si lo hacemos ilegal, el bien se volverá más caro, más peligroso y menos seguro.
Si queremos erradicar un problema tenemos que ir a la base. Ya sea en las mafias de la prostitución, el tráfico de drogas etc, tenemos que ir a la base, a por las mafias. Prohibir acrecienta las mafias, las hace más fuertes (porque reciben la financiación, sin otra alternativa).
Por otra parte tenemos que ser conscientes del problema que acarrea para la sociedad en su conjunto. El consumo de drogas, lejos de ser un simple bien (o servicio) privado, genera una externalidad negativa para toda la sociedad. Hoy en día no podemos hablar de que exista un efecto enorme en la sociedad, pero si es cierto que no podemos dormirnos en los laureles. Muchos de los jóvenes que hoy en día consumen drogas tendrán o padecerán los efectos más nocivos en un futuro, y por ende, la sociedad en su conjunto.
Pero claro, aquí hay dos interrogantes que cada uno puede contestar de diferente manera. ¿No es acaso tan culpable el que vende como el que compra? (Yo creo que en muchos casos no). ¿Debe primar la imagen y el estado de la sociedad por encima de la persona individual? (Yo creo que no, pero eso no debe impedir que la sociedad en su conjunto luche por el bienestar personal).
22.7.10
21.7.10
La suerte de disponer de buena suerte
Hemos tenido suerte
quien vuela tres veces tocando suelo
y respira para contarlo
es familia con suerte
Nunca se sabe cual es el último suspiro, la imagen que cerrara tus ojos, las palabras que permanecerán en el aire en espera de ser escuchadas. Nadie sabe los motivos por los que unas veces es si y otras no. Casi nunca entendemos lo realmente importante de la vida, o tal vez es importante precisamente porque no lo entendemos.
Hemos tenido suerte porque esta vez ha sido si, pero no hay que seguir tentando a la suerte del destino, por si la pillamos despistada. Gracias.
20.7.10
Riqueza real o efectiva: La diferencia entre oriente y occidente (entrada de 2010)
La filosofía de vida se traduce no sólo en términos políticos o sociales sino también económicos, aunque estos no siempre nos los dejen conocer bien. Con el despegar de China muchos nos mantenemos a la expectativa de la creciente potencia en su inapreciable movimiento hacía el resto de continentes.
Pero hay un cosa que nos diferencia del todo, una pequeña guerra fría económica que se está gestando hoy en día y que dará que hablar cada vez más. La globalización es el método por el cual un país tiende a adquirir por el comercio y la expansión social y cultural las formas de vida extranjera.
Pero hay un cosa que nos diferencia del todo, una pequeña guerra fría económica que se está gestando hoy en día y que dará que hablar cada vez más. La globalización es el método por el cual un país tiende a adquirir por el comercio y la expansión social y cultural las formas de vida extranjera.
Bajo esa suposición nos podemos preguntar: ¿Acabará en un futuro una forma de vida (la Oriental o China) superponiéndose a la otra, o podrán mantenerse las dos? Y si una debe ser la única vencedora, ¿Cuál será?.
La diferencia radica en una primera división del método de uso del dinero, ya sea para consumir bienes en el corto plazo o ahorrar la capacidad adquisitiva para un futuro. Las economías occidentales tenemos una gran proporción de consumo sobre ahorro. Somos más propicios a consumir y a ahorrar menos. Eso tiene dos consecuencias.
La diferencia radica en una primera división del método de uso del dinero, ya sea para consumir bienes en el corto plazo o ahorrar la capacidad adquisitiva para un futuro. Las economías occidentales tenemos una gran proporción de consumo sobre ahorro. Somos más propicios a consumir y a ahorrar menos. Eso tiene dos consecuencias.
En primer lugar, tenemos una menor riqueza real, no guardamos mucho para el futuro. Por otro lado para seguir consumiendo pedimos prestado cada vez más, inventado dinero financiero para mantener nuestro nivel de vida. La conclusión es que llevamos un nivel de vida por encima de nuestras posibilidades. Llevamos un nivel de vida parecido al de los bancos, que están continuamente endeudados, pero ganando dinero.
Esta realidad económica es muy propicia a los vaivenes, a los ciclos económicos, en tanto en cuanto una disminución de este nivel de vida, un traspiés, echa por tierra todo el castillo de naipes, para tener que volver a construirlo. Pero no todo es malo.
El hecho de estar continuamente endeudados también hace que las empresas vean un potencial en la demanda, tal que poco a poco los procesos productivos van mejorándose.
Existe un esfuerzo económico por avanzar poco a poco, y esto es potenciado por la sobrecapacidad. Aunque existen ciclos, aunque estamos muy endeudados, no podemos negar que ha aumentado mucho nuestro nivel de vida.
Por otro lado, las economías orientales son más ahorradoras. Esto hace incrementar la riqueza real de estas potencias emergentes. Pero claro, su consumo es tan débil que sus empresas tampoco tienen un gran dinamismo. Es decir la riqueza no vuelve a la economía generando una mejora continua. En muchos casos se crean fondos de inversiones que van destinados al exterior. China y Japón son los grandes acreedores de Estados Unidos, siendo los que facilitan que occidente mantenga el modelo antes descrito.
Podemos decir, por tanto, que vivimos en el mundo de los excesos, en los extremos, en dos polos opuestos. Una parte se sustenta de la otra, pero no podemos hablar de simbiosis económica, porque la acumulación de riqueza real en los países orientales es cada vez más patente. No hay una retroalimentación que haga volver a la situación a un status quo.
El hecho de que una se sustente en la otra nos da pistas sobre el final de la historia. Ninguna puede ganar, ninguna puede vivir sin la otra. Sin embargo, tampoco pueden mantenerse así por siempre.
Una fusión es por tanto necesaria.
Por otro lado, las economías orientales son más ahorradoras. Esto hace incrementar la riqueza real de estas potencias emergentes. Pero claro, su consumo es tan débil que sus empresas tampoco tienen un gran dinamismo. Es decir la riqueza no vuelve a la economía generando una mejora continua. En muchos casos se crean fondos de inversiones que van destinados al exterior. China y Japón son los grandes acreedores de Estados Unidos, siendo los que facilitan que occidente mantenga el modelo antes descrito.
Podemos decir, por tanto, que vivimos en el mundo de los excesos, en los extremos, en dos polos opuestos. Una parte se sustenta de la otra, pero no podemos hablar de simbiosis económica, porque la acumulación de riqueza real en los países orientales es cada vez más patente. No hay una retroalimentación que haga volver a la situación a un status quo.
El hecho de que una se sustente en la otra nos da pistas sobre el final de la historia. Ninguna puede ganar, ninguna puede vivir sin la otra. Sin embargo, tampoco pueden mantenerse así por siempre.
Una fusión es por tanto necesaria.
Pero esto puede dejar entrever uno de los peligros de nuestra economía global, y es que la realidad puede ser más ficción de lo que pensamos, pues gran parte de nuestro sustento, nuestras bases, parten del aprovechamiento de otras economías.
Ya sea por el aprovechamiento indiscriminado de recursos naturales o recursos humanos, está claro que una vez que la economía empiece a homogeneizarse no tendremos una economía más débil a la que explotar. Sí, nos quejamos de los chinos. Pero llevamos décadas viendo el “Made in China” en una gran parte de nuestros productos, basados en mano de obra barata para poder ser baratos.
No sólo “los chinos o su zona de influencia” querrán mas de nuestros bienes, incrementando la demanda y los precios. Tampoco se dejaran explotar tan fácilmente, y sus sueldos tenderán a aumentar, incrementando aun más los precios de sus bienes. Finalmente despertaremos de nuestro sueño y viviremos en una economía real, donde, a pesar nuestro, tenemos una alta probabilidad de ir a peor.
Y el problema no es algo a solucionar. El problema es que hemos vivido durante mucho tiempo en una nube desde la que no hemos querido ver nuestro alrededor. La diferencia de esta fusión, y con esto acabo, es que mientras las economías orientales van a acercarse a la nuestra y van a mejorar queriendo hacerlo, la nuestra va a acercarse a la suya, por obligación.
No sólo “los chinos o su zona de influencia” querrán mas de nuestros bienes, incrementando la demanda y los precios. Tampoco se dejaran explotar tan fácilmente, y sus sueldos tenderán a aumentar, incrementando aun más los precios de sus bienes. Finalmente despertaremos de nuestro sueño y viviremos en una economía real, donde, a pesar nuestro, tenemos una alta probabilidad de ir a peor.
Y el problema no es algo a solucionar. El problema es que hemos vivido durante mucho tiempo en una nube desde la que no hemos querido ver nuestro alrededor. La diferencia de esta fusión, y con esto acabo, es que mientras las economías orientales van a acercarse a la nuestra y van a mejorar queriendo hacerlo, la nuestra va a acercarse a la suya, por obligación.
Los políticos en España están mal vistos. Mal vamos.
El uso e incluso abuso que se hace en este santo país desde los medios de comunicación hacia los políticos nos traerá más problemas que alegrías, y lo comenta este servidor que apuesta por la trasparencia pero sin el descaro de intentar que sean los políticos —como seres humanos que también son, aunque no se les brinde ese favor— los únicos que tienen que ser inmaculados y además parecerlo.
El caso Bono es el último ejemplo de lo que comento, detrás quedan decenas y quedarán otras más. Pero en el camino se apena los mejores, asustados y preocupados de que se trate tan mal a las personas que deciden entregar parte de su vida al servicio de todos.
La inmensa mayoría de los políticos jetas lo serían mucho más en la empresa privada. Hay muchos más delincuentes por metro cuadrado en la vida privada, en los servicios privados que en lo públicos. Los mayores sueldos, inmensamente mayores, se dan en las empresas privadas. Las mayores trampas y aplaudidas con gracias se dan en las empresas privadas. Los descontroles absolutos, los asesoramientos para el fraude, las cuevas en donde todo se esconde, los desfalcos diarios en la justa medida para no ser delito, el medrar y el desmadre se da en la vida privada.
Queremos los mejores políticos para que resuelvan nuestros problemas, y los queremos inmaculados y a precio de saldo. Además deseamos controlar todo lo que hacen ellos, sus parejas y sus hijos, junto a sus abuelos si se tercia y amenazamos con hacer público el mínimo detalle que no encaje en alguien de su familia. Les espetamos a la cara sin respeto que son unos ladrones por un café que no pagan, obviando que los ladrones son otros, obligando al político a estar o asustado o desaparecido o dimitido. Somos una sociedad poco inteligente, de veras.
18.7.10
Unas cuantas frases de Jaume Perich.
Estaba leyendo por Internet y he visto un par de frases de estas que quedan bien guardar para sacar a relucir alguna que otra vez que quería compartir.
- Un optimista es el que cree que todo tiene arreglo. Un pesimista es el que piensa lo mismo, pero sabe que nadie va a intentarlo.
Es una frase pesimista en si misma, lo cual le resta veracidad, pero me siento bastante identificado.
- Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Al gobernante tampoco.
Esta es una de las cosas que más he intentado explicar. Hoy en día somos capaces de hacer manifestaciones y concentraciones, de llenar los periódicos de verdades y críticas feroces y razonadas. Somos libres de hablar. Pero al final, no sirve de nada. Algo estamos haciendo mal, pues la libertad de expresión sólo se usa como espejismo de libertad.
- Todo el mundo desea ser feliz, pero no que lo sea todo el mundo.
Otra pesimista, pero que encierra en gran parte una problemática humana. Nadie lo aceptará, y no todos somos así (yo al menos intento no incluirme), pero una parte del mundo (y a menudo los más poderosos) piensan así.
- La caridad es la única virtud que precisa de la injusticia.
Mención especial, y razón de este post. Muchas veces los liberales defienden que no hace falta el socialismo porque la caridad ya dará cuenta de un cierto reparto de la riqueza. No entienden, al menos no como yo, que el socialismo no quiere repartir la riqueza para hacer a los pobres más ricos por caridad, por pena, sino por que pensamos que, justamente (por justicia), nadie debería ser pobre, nadie lo merece. Y si existe caridad, si existe una necesidad de redistribución, es justamente porque previamente ha habido un fallo en el reparto de algo más etereo que el dinero, y a vecesmás dificil de conseguir: La justicia.
Un saludo.
- Un optimista es el que cree que todo tiene arreglo. Un pesimista es el que piensa lo mismo, pero sabe que nadie va a intentarlo.
Es una frase pesimista en si misma, lo cual le resta veracidad, pero me siento bastante identificado.
- Gracias a la libertad de expresión hoy ya es posible decir que un gobernante es un inútil sin que nos pase nada. Al gobernante tampoco.
Esta es una de las cosas que más he intentado explicar. Hoy en día somos capaces de hacer manifestaciones y concentraciones, de llenar los periódicos de verdades y críticas feroces y razonadas. Somos libres de hablar. Pero al final, no sirve de nada. Algo estamos haciendo mal, pues la libertad de expresión sólo se usa como espejismo de libertad.
- Todo el mundo desea ser feliz, pero no que lo sea todo el mundo.
Otra pesimista, pero que encierra en gran parte una problemática humana. Nadie lo aceptará, y no todos somos así (yo al menos intento no incluirme), pero una parte del mundo (y a menudo los más poderosos) piensan así.
- La caridad es la única virtud que precisa de la injusticia.
Mención especial, y razón de este post. Muchas veces los liberales defienden que no hace falta el socialismo porque la caridad ya dará cuenta de un cierto reparto de la riqueza. No entienden, al menos no como yo, que el socialismo no quiere repartir la riqueza para hacer a los pobres más ricos por caridad, por pena, sino por que pensamos que, justamente (por justicia), nadie debería ser pobre, nadie lo merece. Y si existe caridad, si existe una necesidad de redistribución, es justamente porque previamente ha habido un fallo en el reparto de algo más etereo que el dinero, y a vecesmás dificil de conseguir: La justicia.
Un saludo.
17.7.10
Libranda, la forma equivocada de iniciar una empresa
Hay pocas formas de empezar con éxito una empresa: casi todas se basan en un gran conocimiento del sector, unas intensas ganas de triunfar, una comprensión de las herramientas que utilizan tus competidores, un deseo de ofrecer algo diferente y novedoso.
Basar una empresa sólo en uno de los aspectos fundamentales, es poco. No basta con ofrecer hoy en día un producto novedoso, mucho menos si no lo es y quiere aparentarlo pues el consumidor no es tonto. Menos tonto todavía si el producto va dirigido a un segmento de mercado muy tecnológico.
Libranda nace ocupada de varios errores básicos. Inimaginable que así sea, con la que está cayendo, pero bueno, ellos son los que se juegan sus cuartos.
No es posible ofrecer hoy en día un producto con el libro electrónico a un precio inferior sólo en un 20% del libro en papel. Demuestra no tener ni idea de cómo está la situación actual de los libros electrónicos. Ni un poquito de idea. Ni para los que quieren comprar libros electrónicos no para los que piensan que el papel es insustituible.
Pero que los libros de Libranda requieran más esfuerzo comprarlos si son electrónicos que si son libros en papel es de premio a la estulticia.
Y que no se puedan leer en el IPad o en el Kindle de aplauso generalizado.
Ya, si lo sé, faltaría más. Hay un terrible miedo a que el libro electrónico acabe copiado sin control, si eso ya lo sé. Pero no se pueden poner puertas al campo y menos si se ponen pequeñas y bajas de altura. Miren señores, el formato universal es el PDF. Punto pelota. A partir del pdf de Adobe, ustedes trabajen para que no se pueda copiar, incluido el tener que pagar posiblemente un precio a Adobe por modificar códigos fuente. Todo lo que no sea pdf está llamado al fracaso, es como si ahora desearan que los aparatitos de música sólo pudieran leer formatos cerrados de música y no admitieran mp3. Sería una tontería, lo juro.
Si Libranda quiere funcionar bien, replantéense el formato, bajen los precios bastante —cachis un 20% ¿a quien quieren engañar si los costes de la distribución e impresión son brutalmente distintos?— los vendan como vende Apple en su ITunes los juegos o las canciones, y busquen la forma de ofrecer más por mucho menos. ¿Qué tal si al archivo una vez abierto, se le dotara de sólo 6 oportunidades de configurar la pantalla en donde se va a leer, o el ordenador en donde se va a alojar? Ya sé que hay trucos para todo, pero no olviden que muchos de ellos solo los saben ejecutar —¡huy qué palabro!— los profesionales de la manipulación, que al fin, no son tantos.
16.7.10
¿En manos de quién estamos?
¿En manos de quién estamos? No creo que lo sepamos, en serio, me da incluso miedo pensar en la suma de barbaridades ilógicas que hemos sido capaces de realizar en una semana en este santo país, desde las tribunas políticas.
En un país con tantos millones de ciudadanos sin futuro ni trabajo, lleno de deudas personales y públicas, sin rumbo político, con los ayuntamientos secos, presionado por los jetas de la economía de laboratorio, en entredicho en las cocinas políticas de medio mundo, cerrando empresas sin control, y…, si, dedicamos toda nuestra fuerza política de una semana tan importante a dividirnos entre unos políticos representativos que dedican la mitad de su tiempo a hablar de Cataluña mientras otros no escuchaban o incluso no asistían; y toda nuestra fuerza como sociedad en aplaudir a unos futbolistas —que incluso se lo merecen, pero no en esa medida— como si fueran gladiadores de la Roma que no sabía publicar cultura. Ni una idea, ni una solución para las familias que sufren el desempleo.
¿En manos de quién estamos? ¿es imposible estar en manos de otros representantes?. Parece esto más un alegato hacia un cambio de sistema, con el miedo que me da este tipo de planteamientos, pues siempre nos llevan hacia dictaduras sangrientas y lo sé. Soy un irresponsable si me quejo con dolor y critico a los que organizan estos desmanes, olvidando en un cajón lo que no les interesa sacar. Y lo soy porque en mi crítica, al no saber ofrecer alternativa mejor, se esconde siempre la mano sutil pero certera y agresiva de los dictadores que buscan aguas revueltas. Cuando escuché alguna intervención en el Congreso, el otro día, se me agrietaron las entrañas pues me recordaban años viejos. Creo que UPyD está haciendo un trabajo excelente, emponzoñando con sus ideas el debate del siglo XXI, llevándoselo al XIX. Pero entiendo que tal y como lo hacen el resto, sus postulados pueden triunfar. Lo entiendo aunque no me guste. ¿En manos de quién estamos?
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