3.11.19

¿Cómo son las guerras de este siglo XXI? ¿Nos damos cuenta de ellas?

El mundo está en llamas pero no a costa de guerra al uso como las del siglo XX sino en guerras nuevas, de momento, en donde arden las calles de las ciudades, las gentes civiles se cansan y se cabrean, se manipulan sociedades, se influye en el comercio y en las nuevas tecnologías y se paralizan las economías. Las armas ahora ya no son los fusiles sino el consumismo, las economías que querían ser globalizadoras y se tornas locales otra vez, la manipulación sin que se note. El capitalismo se ha pasado de rosca y se está rompiendo la cuerda del aguante social. Unido a países fuertes que pueden jugar a las guerras sin emplear armas pesadas.

Cuando las personas pierden el que sea reconocida su razón se abrazan a razones para reconquistarla. Y no es necesario que sean razones razonadas, pueden ser absurdas, pero si no tienen otras… esas les (nos) sirven para decir ¡¡basta!!, sobre todo si además son alentadas inteligentemente por quien quiere el conflicto sin tener que intervenir directamente.

Chile, Bolivia, Irak, Siria, Libia, Somalia, Colombia, Perú, Angola, China, Nigeria, Corea del Norte, Israel, Palestina, Ucrania, Turquía, Kurdos, R. Centroafricana, Sudán, Yemen, Irán, Cataluña.

Las nuevas tecnologías propician guerras encubiertas, donde se intentan lograr los mismos objetivos pero sin emplear las mismas armas que antes. Desde el terrorismo a la manipulación informática, desde la inteligencia artificial para dominar el mundo a la violencia social, desde los posibles intentos por guerras sucias a las presiones comerciales. Las fronteras ya no se invaden con soldados sino con nuevas tecnologías manipuladas, dominios comerciales que empobrecen, manipulaciones políticas que pueden hacer caer a gobiernos desde dentro.

Es lo que nos toca en estos tiempos. ¿Y estamos preparados a todos los efectos, incluidos el de que los soldados con armas largas cada vez tienen menos sentido a cambio de sistemas de defensa pasiva e inteligente?

1.11.19

¿Quién va a ganar el 10N en España? ¿Y quién va a perder? Tú pones el color

Todos los españoles sabemos que si todos los votantes volvemos a votar lo mismo el 10N, se volverán a repetir los mismos problemas por ser una repetición electoral. Y casi todos nosotros no queremos que vuelva a suceder lo mismo. Pero la inmensa mayoría de los votantes piensan que lo mejor es que el 10N cambian “los otros”, es decir dejamos en manos de los demás que se resuelva al problema, con un cambio incierto del voto ajeno.

Por otra parte debemos admitir que la mayoría de los votantes llamados indecisos y que son algunos millones votan “a caballo ganador” y que no lo hacen hacia propuestas que ya de entrada se dan por perdedoras. Por eso las encuestas y sondeos sobre este 10N se corrigen ellas mismas, pues el votante indeciso tiene a votar lo que ve reflejado en ellas. Les da la razón aunque no la tengan, por el simple hecho de creerlas y pensar que así vota a ganador.

Por ejemplo VOX que subió bastante en las últimas elecciones generales es ahora mismo un partido en crecimiento lo que lleva a sus antiguos votantes a insistir y repetir y a los que se quedaron en puertas por las dudas de si merecía la pena o no el votarles ahora ya saben que hay varios millones de españoles que piensan como ellos. Aunque personalmente me joda eso un huevo.

Más País podría haber sido un revulsivo, una novedad capaz de cambiar todo el resultado si personas ajenas a cada uno de nosotros hubiera pensado que efectivamente se iban a alzar con un espacio propio de tamaño suficiente. Pero la mejor manera de evitarlo y de eso entienden mucho los partidos grandes, es ningunearlo, no nombrarlo para nada, no sacar en las encuestas más que rescoldos de votos, y demostrar que para los españoles su propuesta pinta menos que Pichorras en Pastriz. Por eso además de no dejarlo participar en Debates, sacan de su programa electoral su propuesta más de futuro a una década vista y además la tergiversan para hacerla incomible.

Como contra la izquierda identitaria vote a quien vote no puede ofrecer nada la derecha, opta por desmotivarlos en conjunto, por decir que votar a las izquierdas es perder el tiempo, que lo mejor es quedarse en casa.

Algo parecido le está sucediendo a Ciudadanos que tras perder en un gota a gota a militantes importantes ha sufrido el cambio de mirada de los españoles que ahora ya no se los creen pues observan que ni entre ellos mismos se confían. Si a eso le añadimos que su espacio político se les ha movido por culpa de ellos que se van a la derecha y por un trabajo fino del PSOE y el PP que se han dedicado a robarle por los dos lados esa identidad social que creían representar, se han quedado sin su “cueva” identitaria y están ahora en tierra de nadie esperando el fracaso.

¿Y el PSOE y Podemos no van a pagar la falta de acuerdo de la primavera verano? Sin duda, pero en forma de abstención y eso lo ha sabido leer muy bien la derecha. Son dos bloques perfectamente elegidos por sus votantes y la única duda era saber de qué manera les iba a afectar Más País. Ahora que han logrado ningunearlo, ya saben que de ninguna forma (o casi) y por ellos se están dedicando simplemente a hablarles a los suyos. No quieren más votantes, aunque si llegan pues miel sobre hojuelas, porque lo que quieren es mantener los que tenían.

Y con todos estos apaños y miradas propias…, ¿qué tendremos el 10N? Pues podría ser un más de lo mismo con más derecha extrema en el Parlamento. Incluso podría ser que la derecha arrebatara espacio a la izquierda lo cual no le vendría nada mal, pues eso de estar constantemente dividiéndose es una de las mayores tonterías que se dan entre la sociedad que está abajo, casi en el suelo. Se radicaliza el voto de las periferias, se logrará mantener Podemos pero se pondrá más chulo que un ocho ante lo mal que le ha salido la jugada a Pedro Sánchez, y es posible que en el PSOE si no se logra un buen resultado, vuelvan las voces quejosas contra un camino que se antoja complejo y débil.

31.10.19

Ya fabricamos embriones fuera del útero, sin madre ni cuerpos vivos

Ya se está investigando con embriones de monos que llegan a los 20 días de vida “fabricados” fuera de úteros, de madre, de cuerpos vivos. Lo están haciendo en China con investigadores españoles entre otros. Se abre un ciclo complejo de entender y de asimilar. ¿Hasta dónde? 

Estaba prohibido hacerlo con más de 14 días de vida donde habíamos colocado el límite moral planteado hasta la fecha. Pero ahora se lo saltan haciendo las investigaciones con monos y con con embriones humanos. El límite entre 14 y 20 días de vida es muy importante para seguir investigando la formación de las diferentes partes del cuerpo vivo.

Son fábricas de seres vivos, fábricas sin sexo, sin mujeres ni hombres, solo con laboratorios. Fábricas para seleccionar, para fabricar en serie, para fabricar según necesidades. 

Vida que podría nacer con más programación y manipulación de lo que hoy sucede con las doradas, las truchas o las ostras en las piscifactorías. 

Caben todos los comentarios y temores posibles. Cabe todo, incluido pararlo si antes no estamos seguros de para qué lo estamos investigando.

Un candidato a diputado por Zaragoza no sabe dónde nació Goya

Que alguien que aspira a ser Diputado por la provincia de Zaragoza no sepa el nombre de la localidad donde nació Francisco de Goya es de premio. Un error tan básico para alguien que aspira a ser Diputado en la provincia donde nació Goya que nos afecta a todos pues indica el nivel al que está llegando la política en España, con una desafección brutal de personas válidas que ya no quieren formar parte de listas electorales ni dar la cara por los demás. 

El Debate en Heraldo de Aragón ha servido al menos para desenmascarar algunos errores globales que nunca deberíamos admitir. Tras estos niveles, todo puede ir a peor.

Si no quieres votar, no votes. A mi me la sopla, pero yo sí iré

El número de tontos por metro cuadrado es elevado, y lo curioso es que además esos tontos se creen que el resto de sociedad también es tan tonta como ellos. Lo cual si viene de gente con preparación y medios para analizar la sociología de los españoles, es como para ponerse a reflexionar. ¿Han detectado de forma medible que en realidad es muy sencillo engañarnos? ¿Es verdad que detrás de esta campaña del "No votéis" hay un partido político?

Ahora están llenando las calles de carteles como el que os dejo arriba. Ya no se trata de pedir el voto o de decir que “los otros” son malos y tontos, ahora ya se trata de convencernos a todos que nos quedemos en casa sin ir a votar. Una soflama claramente franquista y dictatorial. Un primer paso para prohibir el ir a votar.
España no existe como tal, como no existen los partidos políticos ni las empresas. Existimos los españoles, las personas. Y logramos que España sea lo que queramos que sea a costa de lo que nosotros queremos hacer, nos demos cuenta, no nos demos cuenta o nos manipulen. Y según cambiamos nosotros… cambia el concepto y la eficacia de España, de las empresas o de las familias.

Así que cualquier concepto por muy arraigado que nos parezca depende de lo que hagamos con él las personas como tú y como yo. Si nos dejamos llevar, modificar o manipular, lograremos unos u otros objetivos. Dejar de votar es acercarnos a una Dictadura, lo cual no es nada malo si lo decidimos democráticamente. Lo malo es lo que viene después de haberlo decidido, pues ya en esa dictadura democráticamente elegida, no nos dejan seguir siendo demócratas, no nos dejan cambiar de opinión cada cuatro años.

30.10.19

También Netflix quiere que seamos más rápidos

Netflix está probando un sistema para ver las películas y series en menos tiempo pudiendo acelerar la visión sin distorsionar el sonido y así poder ver más televisión en menos tiempo. Un maravilloso invento para vagos y similares. Es como si a los libros les pudiéramos quitar palabras que una máquina considerara vacías o sosas, o en la vida pudiéramos suprimir las horas de sueño pues no estamos enterados de lo que nos sucede.

Por ese mismo motivo la comidas en los restaurantes nos las podrían dar hechas puré, las copas de vino ser tamaño chupito y los besos de no más de medio segundo de duración, para no estar perdiendo el tiempo. ¿El sexo? Tocar un poquito y a imaginárnoslo mientras seguimos caminando por la vida.

En nuestra capacidad para sufrir ataques de gasto programado y encima aplaudir tenemos ya ese consumismo desaforado. Más en menos, por menos… pero también para menos goce. 


Pronto dejaremos de entrar a los bares a tomarnos una caña con los amigos, pues la podríamos comprar en una máquina por la acera, servida en vaso de plástico y tomarla mientras wuaseamos con no sabemos quién. Estamos más relacionados de nada, para nada, pero con más personas que tampoco saben con quien hablar o escriben.

Nos divorciamos en dos meses, cambiamos de coche cada año, de teléfono cada vez que aumentan los megas de la cámara de fotografía, de trabajo cada vez que el jefe se cansa de tu cara. Todo es mínimo, todo es para vagos, y ahora tras lograr saltarnos los anuncios y poder dar marcha rápida a los programas de televisión para no ver lo que no interesa, viene poderlo ver más rápido incluso aquello que nos gusta. ¿Ya hemos vendido el aburrimiento?



Miedo al fracaso al entrar en un nuevo trabajo

Cuando se entra a un trabajo nuevo siempre hay dentro de cada uno de nosotros un temor lógico e incluso positivo. Da igual la experiencia que tengamos acumulada o nuestra formación, ese miedo a no estar a la altura de lo que esperan de nosotros, o incluso a lo que esperamos nosotros mismos de nuestras capacidades es lógico y como decía tiene el punto positivo de ponernos alerta y de estar muy atentos para aprender de nuevo.

Los primeros días serán positivos y fáciles, a partir de la segunda semana vendrá el hundimiento y las dudas, los temores serios y las preguntas internas, y superamos esto en unas tres semanas a lo sumo, vendrá la calma, la seguridad en sí mismo, el afianzamiento personal y la relación lógica.

Toda organización tiene su propios códigos de funcionamiento, personales, diferentes y muy necesarios de dominar para poder realizar bien nuestra trabajo. Además hay un componente personal, nuevos compañeros de trabajo, nuevo espacio físico, nuevas normas, relaciones que hay que conocer y valorar. Todo esto afecta a nuestra capacidad de futuro, sobre todo en las primeras semanas, con incluso a veces más importancia que nuestra propia formación que como mochila aportamos a la nueva empresa.

Hay que hacer nuevos contactos con los compañeros, con la dirección y posiblemente con clientes y proveedores. Hay que saber desenvolverse bien a la hora de hablar y defender posturas en un ambiente que desconocemos. No sabemos los códigos de quien manda y no tenemos pillados “el truco” de sus gestos y palabras para valorarlos bien. Así que es normal tener un cierto miedo que nos pone en alerta para desentrañar todos esos códigos que todavía no conocemos.

Cometeremos errores, sin duda, pero también será cierto que la organización si es madura, lo sabe y lo entiende, lo comprende y ayuda en su superación. Si tenemos experiencia en los cambios, en las entradas y salidas de organizaciones, sabemos que sin ser fácil, es temporal y que poco a poco iremos dominando todo el escenario. Comprenderemos bien que vamos a tener un exceso de códigos nuevos, de información que debemos apuntar incluso en un cuaderno, para revalorar si hay dudas.

Hay que pelear contra esos temores, incluso en parte contra nosotros mismos desde nosotros mismos, y confiar en nuestra experiencia y en la necesidad que tiene el grupo en ponernos fácil la tarea. Si nos han elegido a nosotros será por algo. Y recuerda… que de todo proceso se aprende, incluso cuando haya sido un fracaso. Salir de un lugar a los pocos días entra dentro de lo posible. Sucede muchas más veces de las que nos imaginamos y no es un drama sino una experiencia.