1.9.21

¿Por qué votamos siempre a los mismos? Juan Echanove


Hoy el actor Juan Echanove se hace (nos hace) una pregunta sencilla y muy interesante desde mi punto de vista, en una entrevista que le hacen en La Vanguardia.

Juan Echanove: "¿Cuándo conseguiremos que la gente no vote a su partido si ha hecho mal las cosas? Es que si no, estaremos en las mismas manos toda la puta vida. El negocio lo tienen asegurado."

Nos acostumbramos a votar por las ideologías, por lo que en un momento dado hemos creído mejor. Nos convertimos en enemigos del resto y somos incapaces de cambiar el sentido del voto. Efectivamente, no siempre es así, menos mal, pero no hay cambios tremendos en el sentido del voto. Al final son los indecisos los que cambian los gobiernos, nunca la parte de la sociedad con más conciencia e información.

En realidad debería er mucho más sencillo todo, y sucede así en otros países cercanos. Si alguien lo hace mal, si una formación nos ha engañado prometiendo lo imposible o lo que nunca quiere hacer, si los líderes han desaparecido y su lugar ha sido ocupado por otras personas… ¿por qué votamos a los mismos

Nada nos ata, pues además la ideología cambian según las personas que la ponen en gestión. No se garantiza que por llevar el apellido socialista se hagan políticas socialistas o al revés. Eso depende de muchos factores que se van modificando sobre la marcha, sin ningún respeto al votante, que es quien te ha dado el trabajo de gobernar.

Los nuevos si empiezan con debilidad no sirven, y hay que ser sinceros en eso. Y los grandes si se sienten bien atados al poder sea desde los gobiernos o desde las oposiciones estructuradas para no cambiar nada, tampoco nos sirven. Es un teatro, una pantomima, y la culpa es nuestra.

Es curiosa la situación de España, que tras el nacimiento e incluso crecimiento rápido de dos formaciones como Ciudadanos y Podemos, hayan desaparecido en poco tiempo sin ser capaces de asentar sus posibilidades. ¿Quién, qué ha hecho posible que ninguna de ellas haya logrado asentar sus opciones mientras que el PSOE y el PP incluso con sus clamorosos errores, parezcan insuperables siempre?

31.8.21

¿Y si el truco es lograr acostumbrarse a vivir siempre en crisis?


Este titular parece actual y a su vez parece repetitivo aunque ya tenga 48 años, es un poco como el Día de la Marmota, una constante repetición de lo mismos tiempos siempre, como si se crearan las Crisis para convencernos de que estamos en crisis. De que mientras para algunos de nosotros las crisis nos producen miedo, temores y pobrezas, a otros les producen la seguridad de que son beneficiosas y por ello las modulan, las crean y las alimentan.

Decía el entonces Presidente del Banco de España (hoy solo es Gobernador) que no estábamos acostumbrando en el año 1973 a vivir en constante crisis económica. ¿Y si fuera verdad? ¿Y si lo realmente interesante para "ellos" es que nos fuéramos acostumbrando en paz y suavemente, a vivir siempre en miedos, desempleos, controles económicos, crisis fabricadas para dominar?

Los violentos nunca saben que son violentos


Normalmente los violentos nunca saben que son violentos. Los violentos verbales o los violentos psicológicos todavía menos. No se nos ha enseñado bien (sobre todo a los mayores de 40 años) qué es realmente la violencia y sus distintas manifestaciones y eso hace que confundamos la violencia con la dureza de trato, con la imposición, con el mandar, con el gobernar los problemas. Pueden ser todo ello violencias de distinto grado, pero no somos capaces de diferenciar en qué punto se convierte en violencia lo que muchas personas creen que es simplemente mandar, gestionar, gobernar una situación.

Todo lo que tú no quieres que te hagan a ti, es violencia.

Todo lo que se hace desde una superioridad sin razón, sin razones y/o empleando no las explicaciones sino las imposiciones y las órdenes sin motivos contundentes, es violencia. Puede ser simple o compuesta, de baja intensidad o insufrible. Pero entre humanos deberíamos utilizar los razonamientos y no las violencias.

Mandar no es nada sencillo, por eso los que somos tontos utilizamos a veces la violencia para simplificar la acción de gobernar una situación. Y en realidad no gobernamos nada que no sean los miedos y temores, es decir, las incapacidades de lograr de la otra persona algo positivo.

Los gestos, las palabras, las amenazas, los castigos, la superioridad mal practicada y sobre excitada es violencia. En el seno de la empresa, de la familia, de las relaciones, de las amistades o en la calle.

Afganistán (08) y nos fuimos los occidentales ¿Y ahora?


Esta noche occidental los EEUU han abandonado definitivamente Afganistán hasta la próxima vez. Ya están solos. Ya podemos hablar con claridad. Los afganos no quieren la presencia del mundo occidental en su territorio. Nunca la han querido y tras 40 años de guerras para nada, se ha ido reforzando esa sensación de que somos inútiles para entender sus realidades y problemas y para ser capaces de dotarlos de una vida mejor, sin tener que cambia a ser occidentales.

La mayoría de los afganos no quieren ser occidentales, simplemente quieren ser afganos y vivir en una tierra muy pobre, dura, pero suya. Esto no lo comprendemos bien por su posición estratégica y algunos detalles más que nos callamos, como son la religión, los recursos escondidos o sus vecinos. Pero la inmensa mayoría de afganos nunca han querido que Afganistán fuera un país moderno, con leyes modernas.

Así que lo que les queda a los afganos es o acostumbrarse a su propio país y sus leyes y religiones, o irse en cuanto puedan a un país occidental. Afganistán es una ratonera imposible de dominar desde dentro y estamos tardando excesivos mi9les de muertos en darnos cuenta.

¿Y ahora? Pues sin duda lo más importante de las acciones es evitar que quieran exportar sus religiones durísimas a sus vecinos, ni quieran exportar a sus terroristas a otros países de las áreas occidentales en castigo a nuestra presencia allí. Y facilitar la recogida de lo que no quieran ser afganos, pero controlando muy bien que no se cuelen bichos entre las manzanas sanas.

29.8.21

La M y la F era en realidad una A


Los humores de oculistas sentaron cátedra en otros tiempos. Encajaban muy bien en los desatinos, en los errores de interpretación, en las dudas y dobles sentidos. Os dejo uno de tantos, donde nadie era capaz de ver bien.

Afganistán (07) y se nos movió el mundo del siglo XXI


Hay hechos que pueden parecernos en un principio pequeños pero que se convierten en históricos, que además los vivimos mientras vamos moviéndonos por el mundo y que podemos si queremos absorber y observar en primera fila como si tuvieran la posibilidad de mostrarse en toda su crudeza mientras los vivimos en el sofá con la cerveza en la mano. Eso se llama de momento: Mundo Occidental.

Son hechos que se convierten en históricos, en materia de libro y de reflexión, de observación para intentar aprender en donde se esconden las trampas que cuestan hambre, vidas y libertades. Y no siempre nos parecen tan importantes cuando los vivimos.

Lo acontecido en Afganistán esta semana es uno de esos acontecimientos históricos que marcará decisiones y moverá el mundo aunque ahora nos pensemos que no será para tanto. Los posicionamientos geoestratégicos mueven el mundo con independencia del pueblo afgano que al final serán la materia del experimento nada más. Y nada menos.

Como con el hecho que nos pareció anecdótico de que unos cientos de jóvenes se encaramaran al Muro de Berlín sin saber que estaban cambiando al mundo y a sus ideologías, la huída corriendo del mundo occidental de Kabul marcará lo que todavía no llegamos a comprender. Depende de muchos factores. Pero cambiará movimientos y decisiones, que a medio plazo nos afectarán a todos. De momento esa cara de tristeza de la Edad Media de los integrantes talibanes de la imagen, intentará contagiarse.

23.8.21

Novia y suegra de los años 40, en la puerta


Los humores simples y viejunos de los años 40 del siglo XX tienen un punto de inocencia que nos llega todavía. Y sus dibujos son ejemplos casi históricos de una forma de dibujar hoy perdida. Así que la suma de sus modos gráficos y sus modos humorísticos hacen que se deban conservar en el tiempo, para conocer otras formas de reírnos, de reírse, de sonreír. Como en la música, los humores tienen sus tiempos, pero eso no hace que no se dejen ver los viejos.