23.1.19

El conflicto del taxi tiene muy mala solución

El tema del taxi tiene mala solución pues tan malo es ganar como perder, por parte de cualquiera de las dos partes, los taxistas o las administraciones que representan los intereses de la sociedad. Que el taxi gana supone que su fuerza aumente y su poder quede claramente marcado. Poder que ya es inmenso no tanto por el uso de un servicio como por su poder de convocatoria y de controlar las ciudades con sus vehículos.

Por otra parte es cierto que Uber y Cabify esconde en su interior una forma de ofrecer servicios que supone un control de las economías, los impuestos y el mercado de trabajo, al que nunca nos debemos acostumbrar pues está en el núcleo de la indignidad laboral. Desregular los mercados de trabajo en tiempos de globalización negativa supone que lo peor del capitalismo de laboratorio entre a saco en economías y sociedades que siempre han representado una dignidad básica aceptable.

Si mezclamos el taxi con los chalecos amarillos, si Madrid es capaz de aguantar una semana la presión de la huelga para que pase FITUR, el asunto se radicalizará mucho más. La solución de Barcelona no es válida y supone sin duda el fin de los servicios de alquiler de vehículo con conductor, por lo que le buscarán la vuelta para crear otro conflicto diferente.

Es de estos asuntos en los que (desde fuera) no soy capaz de intuir una solución ni un camino que lleva a un entendimiento. Ni con la táctica “Rajoy” que a veces funciona bien en las negociaciones.