20.1.19

Vivimos en una realidad muy pequeña, y no queremos salir a conocer más

Vivimos en una realidad muy pequeña, muy pequeñita diría mejor. El mundo —como muy bien sabemos pero olvidamos enseguida— es mucho más que un Telediario, un globo terráqueo que vemos en las escuelas, una lista de dramas lejanos o de guerras que no imaginamos. Es sobre todo culturas, sociedades, urbanismos, sensaciones, personas.

Muchas personas con las mismas necesidades que tú.

Mientras vivimos solos en nuestros barrios y no queramos (o podamos) salir de él, no seremos capaz de entender bien todo lo que sucede en nuestro propio barrio. 

Lo que nos sucede hoy en la vida tiene mucho que ver en este mundo ya globalizado y por ello con lo que sucede en otro punto muy lejano. Desde el precio del pan a los vecinos que tenemos, la seguridad y la amabilidad que nos rodea, el cuidado a los ancianos o la religión, incluso parte de la educación que reciben nuestros hijos depende de las sensaciones globalizadas de lo que sucede a muchos kilómetros de distancia.

No podemos conocer o visitar todas las sociedades, pero hay que abrirse, picar y absorber, pues hay mas formas que la de pisar los territorios para poderlo imaginar y conocer lo suficiente para estar informado de verdad. 

Si piensas que no conocerlos es lo correcto, es tu decisión, pero todas ellas —las sociedades plurales— sí te miran a ti. Y la mayoría de las veces ni te visitan, simplemente te estudian para venderte o contratarte, para sacar beneficio de tu vida.

Pero aún así, admitiendo que no podemos conocer todos los puntos posibles, hay que viajar y conocer algunos, para poder conocer mejor tu propio barrio. Es necesario para entender más lo que nos sucede a todos.