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31.1.19

Venezuela peligra y su violencia puede ser contagiosa

Cuando un país, sea el que sea, se dedica a detener a periodistas por ser periodistas demuestra que su cobardía ante la verdad no tiene tamaño y sus miedos le hacen peligrar ante su futuro. El caso de Venezuela y del gobierno de Madura contra los cuatro periodistas de la agencia española EFE es un acto claro de venganza política hacia una sociedad y un gobierno que no acepta los juegos democráticos diseñados por un Nicolás Maduro que se está viendo atacado por numerosos frentes y salta como las fieras heridas.

Hace unos días opinaba aquí mismo que me parecía un Golpe de Estado lo que se estaba haciendo contra Maduro, y lo sigo pensando. En las mismas líneas opinaba que sus gestiones ante un país rico como Venezuela me parecía desastrosa. Incluso muy peligrosa para la sociedad venezolana y para los países de la región iberoamericana.

O alguien pone sentido común y sobre todo sentido democrático en este conflicto, o la tensión se puede volver en violencia desmesurada y lo que es peor, descontrolada y contagiosa. Y detener a periodistas no es el mejor camino para asentar las sensaciones y buscar soluciones.