Odiamos sin conocerlos, por vicio, por gusto de odiar

Si no hacemos nada vamos camino de otra guerra civil, pero tranquilos que todavía queda tiempo, que era lo mismo que decía Manuel Azaña por los principios años 30. Es posible que al final reine la tontería y cambiemos de ideas de la misma forma en la que hemos construido las actuales, sin darnos cuenta de donde nos estamos metiendo, y que por casualidad al final no vayamos a una confrontación mayor.

Yo de pequeño, en los años 60 del viejo siglo escuchaba a mis padres decir que aquello, lo de la Guerra Civil, sí que fue una barbaridad, matarse entre hermanos. Y es verdad, yo no lo entendía. ¿Cómo es posible entender desde Zaragoza y con menos de 10 años que se podía odiar al de Soria o de Teruel, o al de un pueblo de Huesca solo por estar lejos, siendo hermanos? Si acaso ya, pues eso, me parecía más normal si era de Madrid o de Sidi Ifni pues pillaba muy lejos y no sabía bien cómo eran.

Ahora escucho las mismas frases y los mismos odios de unos españoles de Murcia o de Sevilla, de Zaragoza o de Palencia contra los catalanes… que aquello que me contaban con 8 años mis tíos ricos. Han pasado casi 60 años y ahora si que lo entiendo. Es posible odiar sólo por la distancia, aunque esa distancia sea de 90 minutos en AVE. Las distancias hay que medirlas en la cabeza, me acabo de dar cuenta ahora que ya soy viejo.