¿Por qué fallan los sondeos electorales?

No podemos publicar sondeos electorales en la última semana de campaña aunque esta dure solo una semana. Y este absurdo se salta a base de publicar datos con vegetales o en otros países tan lejanos como Andorra. Parecemos tontos pues esto facilita que solo lo puedan hacer algunos medios y que su difusión esté vedada por igual a todos los ciudadanos.

En política los partidos grandes siempre han dispuesto en secreto de sondeos propios y bien elaborados que les iban marcando los caminos. Ellos sí saben de qué manera se están jugando los cuartos, pues se los dosifican en las ciudades que les interesa y en los momentos que creen claves. O incluso sabiendo bien la situación no ya solo suya sino de sus contrincantes más cercanos.

Las elecciones son un mercadeo, y los ciudadanos unos muñequitos que formamos parte del mismo. Y menos mal, pues no hay otro sistema de recambio. O el que podría haber es todavía peor. Si los sondeos internos se hacen bien y por profesionales no fallan, otra cosa distinta es lo que se propaga al viento, que allí sí es posible modificar tendencias e incidir en los votantes.

¿Por qué fallan? Pues porque los ciudadanos ya han aprendido a engañarlos. El método es perfecto y estadísticamente debería encajar de maravilla si las personas fueran sinceras en la mayoría de sus preguntas. Ya no digo en todas, el sistema de sondeo permite engañar en algunas, y ser detectados esos engaños. Lo malo es si se engaña en los sistemas de control contra los engaños.

No es lo mismo que usted mienta en una respuesta que en otra, pues todo el sistema matemático y estadístico está preparado para algunas mentiras pero es (casi) incapaz de poder detectar otras en otras preguntas. Pero en la misma medida en que el consultado aprende a mentir, los encuestadores cocinillas aprenden a detectar las mentiras.

Por eso los partidos políticos (algunos) utilizan unas prácticas diferentes, que no servirían para los medios de comunicación pero que en cambio funcionan muy bien para detectar tendencias y movimientos.