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20.4.19

Caer al suelo es bajar un escalón de la vida

Me ha venido a la cabeza el recuerdo de un hostión que me metí en Madrid hace menos de un año. Una caída tonta que me tumbó en la plaza del Reina Sofía y de la que salí con un buen escorchón en una rodilla. Un tipo alto y con chaqueta, caído de bruces en la calle, debe impresionar. Yo no me veo. Enseguida vinieron en apoyo de mi santa compañía, toda asustada ella.

A cierta edad la inestabilidad es señal de ancianidad. Aunque tengas poco más de 60. Y sé por todos mis padres y compadres que cuando te caes algo se cae más que un cuerpo viejo y gastado. Se pierde estabilidad, es cierto, pero sobre todo se pierde seguridad y eso es peor.

Cada caída de una persona mayor es una bajada de escalón hacia la muerte. No, no, no soy trágico, soy simplemente reconocedor de las debilidades humanas. Así que lo mejor es levantarse rápido, sacudirse el polvo y respirar fuerte. Lo malo no es la hostia, sino el recuerdo. pero tranquilos, que hay muchos escalones hasta llegar abajo.

Debo plantearme hacer más ejercicio de estabilidad, pero nunca parezco tener tiempo para ello. Otra idiotez más en mi haber. Lo que no tengo muy claro es si debo hacer ejercicios de estabilidad con el cuerpo o con las emociones, con la autoestima. O ambas.