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22.4.19

Los deseos sin cumplir son simples fracasos

Nuestros deseos son siempre fracasos. Cuando dejan de ser deseos para convertirse en realidad es cuando dejan de ser fracasos. El número de deseos que tenemos sin cumplir es el número de veces que hemos fracasado, que incluso ni lo hemos intentado dando el fracaso por adelantado. Somos seres un poco imbéciles para eso. No es suficiente con desear, hay que trabajar y a veces muy duro, para intentar conseguirlo.

Con la edad es mejor no hacer recuento de lo que no hemos logrado, del número de deseos que hemos ido repartiendo por el camino. No es bueno recordar los fracasos aunque los disfracemos de elecciones diferentes. No está bien auto engañarnos. Además de no servir para nada, puede que un día nos recordemos a nosotros mismos que no fuimos ni capaces de ser sinceros.

Decía mi amigo Salvador que los polvos que no hechas (del verbo hacer), esos, ya nunca los puedes recuperar. Son fracasos diarios, deseos no cumplidos, errores no disfrutados, amores no consumados, cielos no pisados, fallos del sistema.