La España despoblada es muy cara de mantener sin solución

Algunos dirigentes políticos de España están tomando conciencia de que la despoblación en media España es un problema grave y estatal que hay que corregir, o nos quedaremos con un país partido, roto, empobrecido y muy costoso de mantener. 

La despoblación —como decimos desde siempre— afecta a las personas que viven en esos territorios desérticos de España, pero también y mucho a todos los ciudadanos aunque vivamos en ciudades masificadas, pues habrá que pagar lo que nos cueste mantener el desierto. Y es mucho.

Decía Susana Díaz que ser de izquierdas y nacionalista no es compatible, pero claro, ella lo dice desde un territorio grande, sin historia ni cultura diferente a la de Madrid que no sea la árabe, y que recibe y ha recibido ayudas sin medida para escasos resultados sociales que compensan su particular forma social de estar en España. 


La Andalucía no interior es ayudada por un turismo en crecimiento y su situación litoral, aunque con una burguesía dueña del campo, que impide que Andalucía crezca como es debido, siendo además un territorio que ha exportado a los mejores de su sociedad en décadas pasadas a otros territorios de la España rica, cansados de ser andaluces en Andalucía.

No debemos mezclar problemas territoriales sin resolver y sin el respeto de ser entendidos y atendidos. En una cultura e historia propia…, ser de izquierdas y nacionalista es lo normal si no te respetan lo suficiente. 


O debería serlo para poder defender tu propio territorio y sociedad desde dentro, ya que desde fuera no lo hacen ni lo harán, pues no les interesa.

La despoblación en Aragón Castilla, Galicia y Asturias con parte de Extremadura es un grave problema que va en aumento. 


Gobernar durante una década España sin saber resolver ningún problema, supone siempre que todos ellos crezcan y se conviertan en crónicos y en mucho más complejos. Y eso le está pasando a España, le guste o no lo guste a los que creen que España termina en Madrid y en las tierras que tienen mar.