Páginas

28.2.18

Puigdemont quiere dos Generalitat paralelas. Ni una ni otra

Desde hace bastantes meses vengo advirtiendo sin ningún éxito que el problema catalán además de grave no se puede resolver simplemente encarcelado o prohibiendo. No es tan simple. Ojalá. Y esta postura la intento explicar desde mi negativa a que Cataluña se independice de España, excepto que así lo manifiesten legal y democráticamente un número más que suficiente de catalanes, y además advirtiendo de que estamos inmersos todos los españoles en un proceso en el que se han saltado las normas democráticas los dos lados del conflicto.

España sale perdiendo totalmente en este conflicto. Y dentro de España, esa Cataluña que está debatiéndose entre no entender nada, entrar en más indignación, o aumentar la repugnancia creciente hacia lo español y la repugnancia creciente a la imposición de la independencia.

Ahora se sale Puigdemont con dos presuntas Generalitat paralelas, algo que llevan meses dando vueltas todos los “procesistas” para poder edificar dos mundos paralelos, uno en Barcelona y otro en Bruselas. Dos por el precio de uno. Ni el uno ni el otro. "Ganicas" de revolver.

Volverá a salir perdiendo España y con ella Cataluña, pues estos juegos de manos no se entienden en Europa ni en los mercados económicos. Y lo curioso es que desde Madrid no se sabe resolver el conflicto. Que sí tiene solución, que sí es cada día que pasa más complicado, que sí estamos ya en esa fase de casi imposibilidad para poder encontrar una salida honrosa para ambas partes. Hay que negociar a pérdidas. Ambas partes. Tanto Madrid y Rajoy como Barcelona y Puigdemont tienen que hablar y perder. Ambos. Algo que parece imposible y que mientras no se haga no se podrá resolver el problema.

Si lo que deseamos es que NO se resuelva el problema, para que no crezca más, nos estamos equivocando. No se puede estar así mucho tiempo. Es un juego muy peligroso que hay que resolver. Aunque sí tengo la sensación de que desde el PP se desea que otros sean los que al final lo resuelvan. Unos lo crean y lo alimentan, pero se hacen a un lado para poder criticar las soluciones que ellos no quieren tomar.